jueves, febrero 10, 2011

The Low Anthem - Smart Flesh (2011)

Disculpad, llevo ya unos días sin aparecer por estos lares, ando meditando profundamente sobre nada en concreto y sobre todo a la vez, cosas que pueden resultar intrascendentes, como el silencio. El silencio se valora muy poco, estar inmóvil, pensando, observando, sin ningún estímulo visual ni sonoro, es difícil en estos días que corren a no ser que dediques algún momento del día a meditar, muy aconsejable por cierto. Hablo del silencio con calidad, ese silencio que es tan valioso como la mejor de las canciones. A veces hace falta ese punto de referencia desde la nada, coger consciencia de uno mismo y de tu entorno para así poder construir una imagen limpia y sin viciar. Hace unas semanas que he empezado a buscar ese silencio, a veces incluso me fuerzo a escuchar como mínimo alguno de mis discos preferidos por no quedarme en alguna especie de limbo mental. Pero esta vez es diferente, me apasiona la música, pero... je je... sí... puede ser eso... me hago mayor, no digo que no, ó quizás esté ya un poco harto de tanta basura que nos hacen tragar con embudo, noticias, opiniones, políticas, presupuestos, trabajo... creo que va llegando nuestra hora, la hora de poner los puntos sobre las ies... yo ya voy poniendo algunos...



Las últimas semanas lo único que ha podido acompañar de cerca a este silencio ha sido la cuarta entrega del trio de Rhode Island, posiblemente la que me ha hecho reflexionar sobre el silencio, ya que The Low Anthem han construido Smart Flesh con música, pero también con silencios, o mejor dicho, rompiendo el silencio de una antigua fábrica para situarlo dentro de un espacio definido, otra manera de definir el silencio, sin duda, cuidando, a tal efecto hasta el más mínimo detalle la acústica y la instrumentación, factores que no suelen ser objetivo de la prensa más efectista. 
Nombrar a estas alturas sus influencias y la procedencia de su a veces casual mercureo sonido, creo que está de más, simplemente situarlos junto a esta nueva generación de músicos que beben directamente de sus raices sin importarles el camino que lleve tal o cual tendencia, y con la mente muy abierta, huyendo de ejercicios de estilo y con personalidad propia.
Es de agradecer que a estas alturas de la película alguien se moleste en realizar tomas microfónicas a decenas de metros de la fuente de sonido para captar la personalidad de la sala, o reamplificar el sonido en diferentes estancias utilizando el espacio, el tono y el timbre como un instrumento más, con el valor añadido de una cuidadosa interpretación vocal y una instrumentación de aunténtico delicatessen, arpa de boca (¿os imagináis a alguien sacando un disco en pleno 2011 acompañado por este instrumento?) eso por no hablar de la sierra musical, el Stylophone, o tres antiguos órganos de válvulas que ellos mismos han restaurado, instrumentos auténticos, sin duda. Demuestran que avanzar no significa sólamente utilizar los últimos equipos de producción y edición de mega-última generación, sino también darle a la materia gris, así es como realmente se avanza. Las canciones giran en torno al amor, en sus diferentes concepciones, y con una mirada nostálgica examinan nuestro paso, a veces traumático, a veces más ligero, por esto que llaman vida mirando de frente a la muerte.

musical saw
jaw harp
stylophone
Me da la sensación, y espero equivocarme, que el presente álbum pasará con más pena que gloria después del gran éxito de crítica (no tanto de ventas, ni público) de su anterior Oh my God, Charlie Darwin (2009). Lo comparo con Yonder Is The Clock de The Felice Brothers, no por la música, sino más bien por las similares cirscunstancias. Me extrañó en su día no leer a penas un par de reseñas en la prensa especializada de aquel fantástico álbum, y entonces me pregunté la razón por la cual alguien tan venerado un año, roza el ostracismo al siguiente con una obra de calidad suprema... creo que no hace falta entrar demasiado en ese debate, ya sabéis de que hablo, y esperemos que encuentren el éxito que tienen bien merecido con ésta obra.
Sólo añadir el paso de trío a cuarteto y las labores de producción de Mike Mogis (Bright Eyes, Monsters Of Folk). Ahora la formación está compuesta por: Ben Knox Miller, Jeff Prystowsky, Jocie Adams, y la última incorporación Mat Davidson, quien además compone y canta algún tema que otro.
Llevo ya días con él escuchándolo una y otra vez, y aún me dejo cosas en el tintero, aquí hay mucho que rascar. De momento es uno de mis favoritos del año.
(De nuevo disculpad mi momentanea desconexión, en breve me pongo al día)
web | myspace


Wire from The Low Anthem on Vimeo.

15 comentarios:

  1. Tengo muchísimas ganas de encontrar algo hermoso, tal vez este disco lo sea. De momento me muero de ganas por escucharlo. Era uno de los marcados en florescente para este año. Grna post. Saludos.

    ResponderSuprimir
  2. Hermoso, como decía Caetano algo mejor que el silencio es la voz de Joao Gilberto y nosotros añadimos, este disco monacal de los Low Anthem, sólo conozco estos dos temas pero son necesarios, vivimos con demasiado ruido a todos los niveles. Preciosa reflexión kamarada. Un abrazo.

    ResponderSuprimir
  3. http://www20.zippyshare.com/v/41147445/file.html

    Falta la última.
    Un disco fenomenal, me gstaron tus palabras.
    Saludos Txals

    ResponderSuprimir
  4. Gran disco y bonito post.La verdad es que se agradece que bandas como ésta graben de esa manera hoy en día.
    Saludos

    ResponderSuprimir
  5. Me gusta que ud.sea uno de esos tipos que de vez en cuando se paran de pronto y en silencio se gira 360 grados para mirar a su alrededor desde su mas adentro y ver todo lo feo y malo que se le ha pegado de la basura que ve fuera.Grandes temas para mirarse en silencio.Si señor.Un saludo tío.

    ResponderSuprimir
  6. Estas disculpado , sobre todo si es para volver con un post como este! Tengo dos discos de esta banda, pero no me los he puestos como otros.Tengo que revisar mas sus trabajos.Por ejemplo los hermanos Felice si que suenan mas a menudo!
    Esa jaw harp me trae recuerdos, cuando era chaval tocaba una!
    un abrazo

    ResponderSuprimir
  7. Nada que disculpar. Me pase ds semanas y media sin publicar cuando me fui de viaje y volvi. Publique y ha pasado ya otra semana. Supongo que los tiempos d esilencio y ruido se suceden como los parpadeos...

    Gran post y grandes temas.

    Un abrazo enorme.

    ResponderSuprimir
  8. Me gustó mucho el del 2009 Oh my God Charlie Dawn. Habrá que ver este, se acumula demasiado material, buff.

    La observación en silencio resulta interesante. A pesar de mi caracter extrovertido, yo también lo practico a rachas y no me cabe la menor duda de que puede resultar beneficioso. Si nos vemos esta noche en el concert hablaremos sin silencio, birra en mano.

    ResponderSuprimir
  9. Preciosa reflexión sobre el tan necesitado silencio, que practico muy a menudo (será por la edad como dices). Este grupo es de los nuestros, Txals, como los Felice.
    Me encanta el Jaw Harp y lo utilizo, aunque me costó sudor y lágrimas sacarle algún sonido. Muy buenos ambos temas. Voy a por el disco. Estupendo post (te ha venido bien el silencioso paréntesis). Abrazo.

    ResponderSuprimir
  10. el silencio es necesario a veces. Es evidente. pero si lo acompañas con la música adecuada ya es el nirvana. Y no me refiero al gruge...Respecto a los Low te diré que este es el disoc que más me ha gustado d elso tres. No sé porqué me recuerda mucho al Trinity Sessions de Cowboy Junkies...Saludos.

    ResponderSuprimir
  11. Soy un gran admirador del silencio. Después de todo el día a gritos, teléfonos sonando sin parar, alarmas... Necesito silencio aunque enseguida me tengo que pinchar algo a todo volumen! Gran post

    Se le echaba de menos Mister!

    Saludos

    ResponderSuprimir
  12. Por un motivo o por otro, todos necesitamos el silencio de vez en cuando...aunque tambien conozco a gente que tiene verdadero pavor al silencio....
    Buen post Txals.

    ResponderSuprimir
  13. Hola Txals,

    no te disculpes por no publicar, te lo digo yo, que nada más ser papá me tiré siete meses sin pisar el blog; lo importante es que sabemos que siempre estamos ahí ¿no? Al menos hasta que alguien diga lo contrario. Coincido contigo en tu aguda reflexión, y sobre todo en la del visitante que evoca a Caetano y su afirmación con respecto a la voz del grandísimo maestro Joao Gilberto; Dios mío, adoro a ese hombre. En cuanto a The Low Anthem, no los conocía, pero más que darles una oportunidad lo que les acabo de dar es una transferencia via Paypal; sí, me he comprado el disco después de escuchar los temas que has colgado en tu blog. Para que luego venga la ministra tocando los webs, fíjate de lo que sirve difundir música en internet; tomen nota señores políticos, y sobre todo ustedes amigos "artistas" (aunque residan en Miami y no paguen impuestos a éste, su país, al que tanto quieren y que hace leyes para que sus cuentas corrientes sigan engordando). Bueno, una vez soltada esta perorata demagoga, GRACIAS por la recomendación, una grata sorpresa, y ya van muchas... Ahora a esperar a que llegue a casa (qué larga se hace esa espera ¿eh?) para disfrutar de una buena dosis de silencio. Un abrazo, compañero.

    ResponderSuprimir
  14. Sigo esperando el momento para zambullirme en este disco. Charlie Darwin me tuvo atrapado durante muchos meses y espero lo mismo de este disco. De hecho lo que he podido oir ya me ha puesto la piel de gallina.
    Gran crítica, y muy buen blog!
    Nos leemos
    Saludos

    ResponderSuprimir
  15. sabado19 febrero...voy como loco buscando por internet si ya puedo comprarlo....en itunes hasta el lunes, y no puedo aguantar!!!! nunca me habia pasado algo así.....para mí és lo que se acerca más a lo que necesito en musica ( musica como himno?)......voy a salir a ver si ya lo puedo comprar en CDdrome!

    ResponderSuprimir

Desde donde?